Antonio Monasterio: “Busco componer sin evitar lo incómodo, tratando de hacer surgir lo colectivo del relato más que de destacar las individualidades”.

En esta conversación en Valparaíso, Antonio Monasterio nos cuenta sobre cómo aborda su proceso creativo, su próxima producción y el trabajo de difusión del mismo de aquí a fin de año.

Actualidad 01/09/2022 Furia Jazz Furia Jazz
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Antonio Monasterio grabando el disco "Centro y periferia" Fotografía de Matías Saldías

Hace unas semanas tuve la oportunidad de experienciar dos cosas nuevas que me dejaron pensando y disfrutando. Por un lado, conocí las instalaciones de Taller Blanco en Valparaíso, y por otra, pude por fin escuchar el trabajo en vivo de Antonio Monasterio Ensamble. Ambas fueron experiencias completamente sublimes, llenas de historias increíbles y momentos épicos que sin duda dan cuenta de porqué cada uno de estos fenómenos culturales acaparan hoy la atención de la forma que lo hacen en la ciudad puerto.


El compositor Antonio Monasterio (35) se encuentra en Valparaíso donde arribó en 2007 desde Panguipulli, su tierra natal. El guitarrista y oudista reparte sus días entre el puerto, Viña del Mar y Quilpué donde imparte clases en la orquesta municipal, junto a otros cuatro profesores. Se trata de un ensamble popular que usa instrumentos latinoamericanos y explora arreglos de canciones de artistas como Congreso, Ana Tijoux, Nano Stern, los que luego se presentan en vivo junto a sus alumnos y músicos invitados.


Actualmente prepara su nuevo álbum, Las Furias y el Mar compuesto entre el 2020 y 2021 y que cuenta con la participación de Alejandro Pino en Flugelhorn, Federico Rocha en piano, Felipe Ovalle en contrabajo, Cristian Baltazar en batería y Nicolas Reyes en guitarra eléctrica. Este trabajo antecede a su primer disco Centro y Periferia lanzado en 2017. Antonio Monasterio nos cuenta sobre cómo aborda su proceso creativo y el trabajo de su próxima producción.


¿Qué es la creación y la composición para ti?


Para mi la composición es una forma de expresión más automática y subconsciente que otras, la emoción viene encriptada desde antes y hay que releerla después. Probablemente un joven se pregunta ¿Por qué debo hacer las cosas de una manera y no de otra? Siento que es mejor confiar en lo que estoy sintiendo y releer ese algo, a mi me funciona mucho entender el relato a posteriori. Finalmente el proceso de crear en la música siempre tiene varias etapas, donde se va atendiendo a cosas distintas y en estados creativos distintos, para mi el misterio está en lograr que cada parte de éste involucre honestidad con lo emotivo, en solitario con la guitarra, en el taller de ensamble, al momento de arreglar e instrumentar e incluso al editar y mezclar. creo que hay una especie de guía que habita en la máxima abstracción que muestra el camino, y que si Hacemos con honestidad siempre te lleva por buenos lugares.


¿Cuál es la diferencia entre Las Furias y el Mar y tu primer disco?


El primer disco “Centro y Periferia’’ fue grabado con músicos no tan relacionados con el jazz, quizás más cercanos a las músicas del mundo y la música de cámara entre ellos Tomas Carrasco, Moa Edmunds, Diego Pan, en “Las Furias y el Mar’’ son músicos nuevos entre ellos Ale Pino, Federico Rocha, Felipe Ovalle, Cristian Baltazar, Nicolas Reyes, con los que giramos harto, sobre todo en Asia donde pude entender y hacer propia esa paleta de nuevos timbres con el repertorio antiguo. Luego de eso, naturalmente el álbum adquiere una sonoridad más pensada en ellos. En cuanto a la sonoridad general creo que es un disco mucho menos acústico que el primero sobre todo por el tratamiento de los instrumentos con efectos. Conceptualmente en Centro y periferia suena una relación con el espacio y el territorio y aparece muy claro Valparaíso, en cambio Las furias y el mar aborda algo mucho más íntimo y relacionado a la observación de las violencias desde distintos ángulos. 


¿Cómo es tu proceso de composición?


Hasta el 2019 no compuse nada, luego del estallido me involucré mucho a nivel personal y con la pandemia se frenó por mi parte la composición y ejecución de conciertos. Soy de los que se encierra a componer y de esa etapa surgió “Las Furias y el Mar”, un álbum que grabamos a principios de agosto en Estudios del Sur.


¿Cómo se desarrolló tu identidad artística y música?


Estudié en una escuela más centrada en la música de cámara y clásica y estuve probablemente influenciado desde ahí un buen tiempo. Tuve un grupo llamado Ajayu en Valparaíso, un poco inspirado en Entrama, que crearon un lenguaje de ensamble de cámara latinoamericano, y que a mi y a mis compañeros nos abrió un mundo, son una banda que podría tener muchísimos discos si trabajaran como lo hacen las bandas de jazz, sin embargo son de procesos más largos donde la música pareciera hacerse madurar, amasando y amasando, a mi me gusta mucho ese formato. En el ensamble hacemos mucho trabajo de taller en ensayos, lo que involucra mucho tiempo y demanda un compromiso importante personal y colectivo, es como reunirse a estudiar juntos para desbloquear cosas que no estamos acostumbrados a tocar. Yo mismo busco componer sin evitar lo incómodo, para mí se trata de hacer surgir lo colectivo del relato más que de destacar las individualidades.


¿Sientes que existe un problema en ese sentido?


No sé si es un problema, pero creo que una de las grandes dificultades entre músicos, a mi parecer, es asumir que las cosas son más bien distintas que mejores o peores. Creo que eso pasa por la formación de los músicos, un relato que es muy epocal que tiene que ver con algo que no se suele asumir y que es la competencia. Algo que existe y nos relacionamos con ella diariamente, ya sea de manera sana o insana. Creo que hay un poco de eso en la interpretación y en la composición y lamentablemente pareciera cultivarse en el sistema educativo desde chicos y parece acentuarse en las universidades o escuelas. Creo que un buen camino sería abordar el concepto desde el aprecio por de lo diverso, no creo que competir sea malo en sí mismo, el deporte o el juego lo demuestran pero es importante gozar de lo que de ahí nace sea en tu que hacer o en el del otro, nutrirnos sin miedo incluso de lo que no nos gusta, aprendiendo a resignificar.


¿Qué viene para los próximos meses?


El disco tendrá una gira de lanzamiento que incluye 8 conciertos en Japón, esto gracias al fondo de Dirac gestionado por Sello Mescalina y esperamos terminar la gira promocional en Chile en diciembre de este año. Eso nos tiene trabajando mucho, muy contentos y expectantes. Por otra parte estamos preparando el lanzamiento de algunos trabajos audiovisuales que también son parte del proceso de ‘’Las furias y el mar’’

Escucha aquí el primer disco de Antonio Monasterio "Centro y Periferia" editado el 2018.

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