Manantial

Aunque hasta ahora no lo hayas advertido, has sido tú también su cauce. No te apresures en acusar ignorancia, ineptitud o escepticismo.

Columnas 16/04/2023 Raimundo Santander
Sol Díaz - banner columna rai
Ilustración por Sol Díaz (@unasoldiaz)

Hay un manantial que nos atraviesa. Desde antes del nacimiento, o la gestación. En él viajan nuestras ideas, el sentido, la historia. La posibilidad de vivir.  Al ser inextinguible, abastecerá de vitalidad a todas las creaturas y a todos los Reinos de la Tierra.
 
Aunque hasta ahora no lo hayas advertido, has sido tú también su cauce. No te apresures en acusar ignorancia, ineptitud o escepticismo. Sólo estabas distraído, idolatrando y planificando.
 
Es que los humanos de hoy fuimos entrenados para el desierto. Anhelamos,  secretamente, la sed, el frío y la espada. Somos héroes tristes cuyo valor yace en el peso de su carga, o en la consecuencia del sacrificio.
 
Así vamos llenando las páginas de nuestros libros, con los relatos inverosímiles de personas que no fueron personas.
 
Y a continuación, medimos contra eso nuestra voluntad, nuestra genética. A ver quién acierta en la ruleta del merecimiento. Mientras, la mayoría, nos quedaremos con este moderno simulacro de biografía.
 
Pero toda esta determinación, todo este esfuerzo humano, no es más que ir a contracorriente. Alcanzar metas y cumplir sueños son a la vida, lo que las golosinas al alimento. Buscar es privar. La condición sine qua non para querer algo es no-tenerlo.
 
La respuesta es otra. Es bajar, caer con el río por la ladera, sin esfuerzo ni trabajo. Encontrar el camino de menor resistencia. Llegar involuntariamente a las faldas de la gran madre, a la llanura donde todo reposa.

Brillante y sexual es el valle infinito. Pacen allí los que abandonaron sus afanes, asqueados de la obligación de ser mejores. Descansan los que olvidaron su educación, todo cuanto les fue, necesariamente a la fuerza, inculcado.
 
Si siempre supimos que el tiempo estaba hecho de arena, ¿por qué nos hacemos los sorprendidos cuando lo vemos irse por entre los dedos? Aspirábamos a eternos, pero nos alcanzó para este minúsculo calendario. 
 
Como todo en la vida, esto también tiene una respuesta. Está en los elementos. El todopoderoso ir y venir de la marea. La canción breve del aire. La neutralidad del espacio. La naturaleza asesina.

La nada es la gran reina de la función. Sardónica, se ríe en mi cara cada vez que pretendo trascender. Cuando creo alcanzar alguna importancia, viene su honesta zancadilla.
 
Entonces, ¿para qué prometer, esperar o decidir nada? ¿Esmerarnos en hacer tal o cual cosa? No podemos engañar al Universo. Somos solamente lo que somos.

… 

¿Reconoces ahora el cristalino rodar del agua sobre tus brazos exhaustos, bajo tu espalda llagada? Es el río incondicional, torrentes de oxígeno que te llaman.
  
Déjate perder, sea lo que sea por lo que estés luchando. Despeja tu navío y carga lo estrictamente indispensable. Embárcate en tu océano-manantial y en vez de protagonista, sé testigo.
 
Verás cómo surcas, alegre y libre para siempre, la corriente misteriosa de aquello que alguna vez llamaste “tú”.
 


Raimundo Santander: Guitarrista y compositor ligado a los mundos del jazz y el folklore, ha construido una fructífera carrera discográfica y sobre los escenarios.  En su última placa, “Rai Santander y Los CTM”, desafía los límites del formato guitarra-contrabajo-batería. Dirige La Orquesta del Viento, proyecto interdisciplinario que suma el arte visual de la artista Sol Díaz.
Co-lidera el dúo Peregrinos, junto a Rodrigo Recabarren, baterista chileno radicado en Nueva York. Colabora permanente en la escena del jazz chileno con artistas como Ana Tijoux, Cómo Asesinar a Felipes, Nano Stern, entre otros. Lleva adelante el podcast “Guitarra al Pecho”, el blog “Los Escritos de Rai” y una ininterrumpida labor de más de 20 años como profesor.